La vitamina D se conoce ampliamente por su papel en la regulación del metabolismo del calcio y el fósforo y su importancia para mantener la salud de los huesos. Sin embargo, varios estudios recientes han arrojado nuevas pistas sobre su papel en otros procesos biológicos. En particular, esta vitamina parece jugar un rol importante en la regulación inmune, la fisiología renal y cardiaca y el desarrollo de cáncer.
A continuación resumimos una revisión publicada en este mes en Alimentary Pharmacology & Therapeutics y que repasa las evidencias halladas que relacionan vitamina D y Enfermedad Inflamatoria Intestinal.
La principal fuente de vitamina D es la producción por el propio organismo. En la piel, y gracias a los rayos ultravioleta B de la luz solar, una sustancia precursora llamada 7 dehidrocolecalciferol, se transforma en colecalciferol o vitamina D3. La vitamina D3 sufre un par de transformaciones más en el hígado y riñones antes de convertirse en la vitamina D activa.
Además de la producción en el organismo, la vitamina D3 puede proceder de la dieta. Algunos alimentos ricos en vitamina D son el aceite de hígado de bacalao, el hígado de ternera, los pescados azules, la yema de huevo y los lácteos.
Déficit de vitamina D en la Enfermedad Inflamatoria intestinal
Las deficiencias de vitamina D en la EII parecen ser bastante frecuentes. En niños con EII, fundamentalmente Enfermedad de Crohn, algún un estudio ha encontrado niveles de deficiencia en un 19%, y de insuficiencia (niveles no tan bajos) en un 38%. Estudios en adultos han encontrado que hasta el 50% presentan deficiencia, e incluso alguno llega a afirmar que sólo el 22% de las personas con Enfermedad Inflamatoria Intestinal tienen niveles normales de vitamina D.
Las principales causas de la posible falta de vitamina D en la Enfermedad Inflamatoria Intestinal son:
- Falta de exposición a la luz solar, que en la enfermedad puede asociarse a la dificultad para llevar un estilo de vida activo. Este hecho es de mayor importancia en regiones de clima frío y lluvioso como las del norte
- Aporte inadecuado en la dieta por las restricciones alimenticias durante los episodios de actividad. Hasta un 36 % de los pacientes parecen tener un aporte inadecuado en la dieta.
- Absorción reducida de vitamina D3 por la afectación en la enfermedad de Crohn del íleon terminal o su resección por cirugía.
- Déficit de proteinas transportadoras de la vitamina en sangre en personas con enfermedad severa.
Papel de la vitamina D en el metabolismo de los huesos
La vitamina D interactúa con varias moléculas para favorecer la absorción de calcio y fósforo en las células epiteliales del intestino. Además, esta vitamina es un mediador fundamental para activar las células que se encargan de remodelar el hueso, los llamados osteoclastos y osteoblastos. El hueso es un tejido vivo, que se va destruyendo constantemente (por los osteoclastos) y formando (por los osteoblastos) liberando y recogiendo calcio de la sangre.
Cuando hay déficit de vitamina D, se reducen los niveles de calcio en sangre y se provoca un desequilibrio entre la acción de las células del hueso, de forma que aumenta la actividad de los osteoclastos destructores de hueso para liberar calcio del mismo. Como consecuencia, se puede llegar a producir osteopenia y osteoporosis. En los niños además se afecta la mineralización de las zonas de crecimiento de los huesos y aparte de problemas de crecimiento, se pueden producir la llamada osteomalacia, que se caracteriza por facilidad para fracturas, dolores óseos y debilidad muscular.
La inflamación propia de la enfermedad y el uso de corticoides favorecen estos problemas en el Crohn y la Colitis Ulcerosa, por lo que algunos estudios han llegado a encontrar cifras 67% de osteopenia y 35% de osteoporosis en la EII.
Vitamina D e inmunidad
Existen receptores para la vitamina D en muchos tejidos del organismo, lo que indica que debe tener otras funciones además de la regulación ósea. La vitamina D parece tener un papel importante en la inmunidad tanto innata como adquirida. Los suplementos de vitamina D pueden mejorar las defensas inmunes innatas contra agentes microbianos.
La vitamina D juega un papel importante en la llamada “autofagia”, que es el mecanismo por el cual las células degradan y destruyen componentes inútiles. Esto es muy importante en el caso de los macrófagos, células que se encargan de eliminar desechos y elementos extraños. La autofagia es un fenómeno que está alterado en la enfermedad de Crohn.
Además, la vitamina D previene la sobre-activación de las respuestas inflamatorias a través de varios mecanismos en investigación.
La vitamina D, por último también modula la inmunidad adquirida (la que el organismo “aprende” para luchar contra gérmenes y células extrañas al organismo). Uno de los elementos clave a este respecto es su papel en la regulación de los linfocitos T encargados de regularla tolerancia a los antígenos del propio organismo. Además se están investigando sus efectos sobre los linfocitos B, entre los que están las células que guardan la memoria de los antígenos a los que el organismo ha estado expuesto.
Papel de la vitamina D en el origen inmunológico de la EIIC
Sobre las relaciones entre vitamina D y EII, basadas en alguno de los elementos anteriores, cada vez se están obteniendo más evidencias:
- Los datos epidemiológicos que vinculan una mayor incidencia de EIIC y otras enfermedades autoinmunes a la latitud, y por tanto, exposición a los rayos UV. Parece que los residentes en regiones del norte tienen más riesgo de padecer EIIC.
- Estudios animales han mostrado la relación entre la presencia de receptores de vitamina D en las células del epitelio intestinal y la resistencia de las uniones entre dichas células. Algunos estudios genéticos relacionan la presencia de genes que alteran esa presencia de receptores con una mayor incidencia de enfermedad inflamatoria intestinal.
- El seguimiento a largo plazo de grandes grupos de población ha permitido relacionar mayores niveles en sangre de forma mantenida de vitamina D con un menor riesgo de padecer enfermedad de Crohn. Además, el aumento del consumo de vitamina D mediante suplementos se ha visto asociado a un menor riesgo de aparición de Colitis Ulcerosa.
Relación entre vitamina D y severidad de la enfermedad
Existen pruebas en animales de la relación entre niveles de vitamina D y severidad de la enfermedad reproducida en modelos de experimentación. En las personas con enfermedad, los datos no son tan claros, hay estudios que no encuentran relación, mientras que otros sólo encuentran relaciones en personas con Enfermedad de Crohn, pero no con Colitis Ulcerosa. En un estudio realizado por los autores de la revisión se observó que niveles menores de vitamina D se relacionan con mayor riesgo de cirugía y hospitalizaciones.
Papel de la vitamina D en el tratamiento de la EIIC
Ha habido pocos estudios controlados en humanos sobre la eficacia de la vitamina D en el tratamiento de la enfermedad. En uno de ellos, realizado en pacientes con enfermedad de Crohn se vio como los suplementos de vitamina D hacían que sólo un 13% de los pacientes presentaran algún brote a lo largo de un año de seguimiento, frente al 29% en los pacientes que recibieron placebo.
En otro estudio se analizó el impacto de los suplementos de vitamina D en personas con Enfermedad de Crohn en tratamiento con anti-TNF, observándose un mayor nivel de respuesta al tratamiento entre quienes los recibían, medido en forma de duración del tratamiento con anti-TNF.
Futuro
A pesar de que la epidemiología parece indicar la relación de entre déficit de vitamina D y mayor riesgo de enfermedad, quedan todavía preguntas importantes que responder antes de poder establecer con claridad que posición ocupa la vitamina D en el origen y tratamiento de la Enfermedad Intestinal Inflamatoria. Es posible que en función de factores genéticos, se identifiquen grupos de personas que puedan beneficiarse más del tratamiento con esta vitamina reduciendo la severidad de la enfermedad o el número de brotes. También está por establecer si podría ser de ayuda para alcanzar la remisión o si los suplementos de vitamina D pueden ayudar a reducir las complicaciones de la enfermedad a largo plazo como el cáncer colo-rectal.
Mouli VP, Ananthakrishnan AN. Vitamin D and inflammatory bowel diseases. Aliment Pharmacol Ther 2014; 39: 125–136 http://goo.gl/07o7MC