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6 abril, 2021 in-pacient.es

La Artritis Reumatoide(AR) es una enfermedad sistémica inflamatoria autoinmune crónica que afecta principalmente a las articulaciones y tiene un curso progresivo. Sin un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado puede llevar a la degeneración articular y la pérdida de la función de las articulaciones.

A  lo largo de los últimos años se ha avanzado mucho sobre la evaluación de la inflamación y de la actividad de esta enfermedad. Sin embargo, existen otros factores que tienen un alto impacto sobre la calidad de vida de estos pacientes que no siempre son evaluados y tratados por el reumatólogo.

Una nueva revisión de la literatura científica nos muestra algunos factores que podrían interferir en el pronóstico de la Artritis Reumatoide. Una evaluación periódica y su control podrían mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

Trastornos psicológicos y emocionales en la Artritis Reumatoide

Estudios previos han demostrado que la actividad de la Artritis Reumatoide es directamente proporcional al desarrollo de depresión y ansiedad. Uno de cada cinco pacientes con Artritis Reumatoide y depresión severa aceptan hablar sobre su trastorno emocional durante la visita pero el resto pasan desapercibidos.

El aislamiento social debido a las deformidades articulares, la baja autoestima y la ansiedad son factores psicosociales que tienen alto impacto y están implicados en los trastornos depresivos que acompañan frecuentemente a la Artritis Reumatoide. Por el contrario, el optimismo y el apoyo personal y social son factores protectores de la depresión.

La depresión en la AR se asocia a mayor actividad de la enfermedad, discapacidad, pérdida de las actividades sociales, menor adherencia al tratamiento, alteraciones del sueño y riesgo de suicidio disminuyendo la probabilidad de lograr la remisión completa de los síntomas.

Fatiga y calidad de sueño en la AR

La fatiga engloba tanto la fatiga física o agotamiento físico y disminución de la energía, como la fatiga cognitiva con alteraciones del pensamiento, de memoria o de  concentración.

En la Artritis Reumatoide se considera que la fatiga es multifactorial y se relaciona con la actividad de la enfermedad, el dolor crónico y la persistencia de la inflamación llevando a otros factores como son los cambios de humor y la disminución de la calidad del sueño.

En pacientes con Artritis Reumatoide, la calidad del sueño alterada se relaciona con depresión, aumento de la actividad de la enfermedad y aumento en la percepción del dolor y fatiga.

Cambios de peso en la Artritis Reumatoide

La  Artritis Reumatoide tiene influencia significativa en la composición corporal. En estos pacientes pueden presentarse tanto la pérdida de peso excesiva como la obesidad.

La presencia de fatiga persistente y una disminución de la actividad física  junto con el sedentarismo, agravan los niveles de inflamación y empeoran la calidad de vida de estos pacientes.  Por otro lado, la obesidad por sí sola provoca la producción de sustancias pro-inflamatorias que aumentan la carga de inflamación sistémica crónica en pacientes con Artritis Reumatoide.

En aquellos pacientes con Artritis Reumatoide que tienen obesidad, una pérdida de peso superior a 5 kg se asocia a una reducción significativa de la actividad de la enfermedad. Además, se ha demostrado que los pacientes que pierden peso hasta llegar a un IMC normal tienen 3 veces más de probabilidad de mejorar la actividad de su enfermedad.

Y, por último, estudios previos indican que la obesidad tiene un efecto negativo  sobre la respuesta al tratamiento de la Artritis Reumatoide. Los pacientes obesos que utilizan Fármacos Modificadores de la Enfermedad (FAME) no logran la remisión o no se controla la actividad de su enfermedad después de 6 meses de tratamiento.

Fibromialgia en la Artritis Reumatoide

La fibromialgia frecuentemente acompaña a la Artritis Reumatoide  y se caracteriza por dolor crónico, alteraciones del sueño y trastornos del estado de ánimo.

El impacto de la fibromialgia en pacientes con Artritis Reumatoide es importante ya que llevan mayor carga de los trastornos psicológicos y/o emocionales como la depresión y la ansiedad.

Actividad sexual y Artritis Reumatoide

La salud sexual engloba dos áreas: las relaciones íntimas y la función sexual, ambas pueden verse afectadas por la Artritis Reumatoide.

Son pocos los estudios realizados para valorar el impacto de la Artritis Reumatoide sobre la actividad sexual. Además, no es un tema que se aborde habitualmente en las visitas de rutina con el reumatólogo.

Sin embargo, la Artritis Reumatoide puede afectar a la disminución del deseo sexual, dificultades para las relaciones sexuales y disminución de la satisfacción sexual. La Artritis Reumatoide puede llevar a una imagen corporal negativa y deterioro de la autoestima. Un alto porcentaje de pacientes consideran que la fatiga tiene un alto  impacto negativo sobre su actividad sexual.

Sarcopenia en la Artritis Reumatoide

La Sarcopenia se define como la pérdida de masa muscular. Ésta pérdida lleva a una disminución de la fuerza muscular y por tanto del rendimiento físico. Se asocia con discapacidad y es un factor de riesgo independiente de caídas.

En la Artritis Reumatoide, la causa de pérdida muscular se debe a la inflamación crónica, la disminución de la actividad física, el dolor crónico y el aumento del gasto de energía en reposo. La Artritis Reumatoide predispone a la pérdida de masa muscular tanto en pacientes mayores como en jóvenes.

Fragilidad en la Artritis Reumatoide

La fragilidad es una condición de mayor vulnerabilidad o riesgo que limita un funcionamiento correcto a nivel social, físico y psicológico. Pueden influir diferentes factores entre ellos, la sarcopenia, la debilidad física, la baja actividad física y la fatiga. Todo esto aumenta la vulnerabilidad de una persona llevando a una mayor dependencia.

 

En resumen: el objetivo del tratamiento de la Artritis Reumatoide se centra en reducir la actividad de la enfermedad y, si es posible, alcanzar la remisión completa. Sin embargo, existen otros factores que no se valoran de forma rutinaria en las consultas con el reumatólogo.

Es importante y recomendable incluir en las visitas de rutina elementos para valorar los trastornos emocionales y psicológicos (ansiedad, depresión), alteraciones del sueño y manifestaciones extraarticulares de la Artritis Reumatoide como son la sarcopenia, la fatiga, la fibromialgia y los cambios de peso.

Existe la necesidad de un manejo multidisciplinar e integral de los pacientes con Artritis Reumatoide.

 

 

Espinoza G et al. Beyond Rheumatoid Arthritis Evaluation: What are We Missing? Open Access Rheumatol. 2021 Mar 25;13:45-55. doi: 10.2147/OARRR.S298393.

 

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