La enfermedad de Crohn es un reto clínico importante dado su origen desconocido que afecta al tracto gastrointestinal siguiendo un curso crónico caracterizado por períodos de recaída y aparición de los síntomas y períodos de remisión o silencio de dichos síntomas.
El magnesio es el cuarto mineral más abundante del cuerpo humano y es crucial para muchos procesos fisiológicos como la producción de energía, la regulación del tono vascular, la señalización celular, etc. Su papel en el equilibrio del sistema inmunológico y la modulación de la respuesta inflamatoria es de especial interés en el contexto de enfermedades crónicas como la enfermedad de Crohn.
Sin embargo, y a pesar de la importancia establecida del magnesio, las encuestas dietéticas han demostrado que una gran parte de la población consume menos cantidad diaria de la recomendada, lo que lleva a una preocupación generalizada. En el ámbito de las personas con enfermedad de Crohn, a menudo, estos pacientes presentan un desequilibrio de los micronutrientes por problemas de mala absorción, pérdida intestinal, insuficiencia dietética y el impacto de la enfermedad sobre el tracto gastrointestinal.
Se han publicado los resultados de una nueva revisión sistemática basada en la hipótesis de que los niveles adecuados en sangre de magnesio se asocian a mejores tasas de remisión en la enfermedad de Crohn, por lo que la suplementación con magnesio podría servir como tratamiento complementario beneficioso para la gestión de esta enfermedad y como factor de protección para la remisión.
Los investigadores concluyen que esta revisión proporciona evidencia convincente de que los niveles de magnesio en sangre son más bajos en personas con la enfermedad de Crohn en comparación con la población general, lo que subraya el potencial del magnesio como factor crítico para la gestión del Crohn. Son más frecuentes los niveles bajos de magnesio en la enfermedad de Crohn que en la Colitis Ulcerosa. Por otro lado, se ha establecido una relación entre niveles bajos de magnesio con la latencia y duración del sueño resaltando el impacto del magnesio más allá de los efectos antiinflamatorios directos.
Sin embargo, la evidencia actual sugiere que se requiere más investigación para confirmar estos resultados. Por lo tanto, estudios futuros deberían proporcionar información sobre recomendaciones basadas en la evidencia para la suplementación, incluyendo dosificación, seguimiento y así aprovechar al máximo el potencial terapéutico del magnesio en la gestión de la enfermedad de Crohn.
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