Las personas con Artritis Reumatoide son más propensos a desarrollar arteriosclerosis, una condición inflamatoria crónica que afecta al corazón, según una nueva investigación.
La inflamación crónica de la Artritis Reumatoide puede conducir a un aumento del riesgo cardiovascular a través de la aceleración de la arteriosclerosis que es endurecimiento y estrechamiento de las arterias causado por la hipertensión, el tabaquismo o el colesterol alto. La formación de placas de arteriosclerosis (o placa de ateroma) en las arterias provoca ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares (ictus o apoplejía) y enfermedad vascular periférica (alteración de las arterias en las extremidades).
Los factores de riesgo cardiovascular, llamados tradicionales son: la obesidad, los niveles de colesterol elevados, hipertensión o tensión arterial alta (≥140/90 mg/Hg), diabetes o niveles de azúcar en sangre elevados (hiperglucemia) y el tabaquismo.
Aunque los mecanismos no están claros se sabe que la inflamación de la Artritis Reumatoide no sólo puede influir en los factores tradicionales de riesgo cardiovascular, sino que también tiene efectos negativos directamente sobre la pared de los vasos sanguíneos.
Los recientes avances en el tratamiento de la Artritis Reumatoide han dado lugar a mejoras importantes, sin embargo todavía sigue persistiendo un exceso de riesgo cardiovascular en estos pacientes.
Una mejor comprensión de los procesos que aumenta el riesgo y los efectos potenciales del tratamiento de la Artritis Reumatoide en la patología vascular, mejoraría nuestra capacidad de dirigirnos a la reducción del riesgo cardiovascular con mayor eficacia en esta población.
Los investigadores de este estudio demostraron que arteriosclerosis y la calcificación en las placas de ateroma son más frecuente en personas con Artritis Reumatoide que en la población general. Además, este estudio aporta evidencia científica sobre una asociación entre la inflamación con la arteriosclerosis.