
La obesidad es frecuente entre los pacientes con Artritis Reumatoide. Se define como sobrepeso u obesidad a la acumulación anormal o excesiva de grasa que representa un riesgo para la salud.
El IMC, o Índice de Masa Corporal se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la talla en metros (Kg/m2).
La OMS define sobrepeso como un Índice de Masa Corporal (IMC) igual o superior a 25, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30.
Un meta-análisis previo nos mostró que las personas con Artritis Reumatoide obesas tienden a tener mayor actividad de la enfermedad y menor respuesta a los Fármacos Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad (FAME) tanto tradicionales como los fármacos biológicos.
Además de los efectos de la obesidad, la inflamación permanente de las articulaciones contribuye a los problemas cardiovasculares de los pacientes con Artritis Reumatoide en comparación con la población general.
En base a todos estos argumentos, se ha realizado una nueva investigación para evaluar hasta qué punto modificaciones del estilo de vida que lleven a la pérdida de peso pueden impactar sobre la actividad de la Artritis Reumatoide y la Artritis Psoriásica. En este estudio participaron más de mil pacientes con Artritis Reumatoide y casi 400 pacientes con Artritis Psoriásica.
Los resultados de este estudio mostraron que en los pacientes con una pérdida de peso sustancial, es decir más del 10% de la masa corporal, la puntuación media del DAS28 (índice de actividad de la enfermedad) disminuyó un 0,9%. (Realizar test de actividad de la Artritis Reumatoide, DAS28)
En este estudio la reducción de la actividad de la enfermedad llevó a un aumento del 6% al 65% de pacientes que lograron la remisión. Esta reducción de la actividad de la enfermedad se logrón sin modificar el tratamiento en el 87% de los casos, bastó sólo con cambios en el estilo de vida que llevó a una reducción del IMC.
Este nuevo estudio contribuye a la evidencia científica creciente de que pequeños cambios en el estilo de vida puede influir no solo sobre el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares u otras enfermedades, sino que también puede cambiar el curso de la Artritis Reumatoide y la respuesta a sus tratamientos.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de incluir opciones de tratamiento NO farmacológico (dieta saludable, aumentar la actividad física y dejar de fumar) como parte del manejo de la enfermedad ya que pueden ayudar a reducir la carga de la enfermedad.