
Los ácidos grasos Omega-3 pueden tener un efecto modulador sobre la actividad de la Artritis Reumatoide y un efecto beneficioso en el tratamiento de esta enfermedad, según los resultados de una revisión la literatura científica publicada hasta el momento.
Los ácidos grasos Omega-3 están presentes en:
- Pescado: sardinas, caballa, atún, salmón, etc.
- Aceites vegetales: aceite de linaza, nuez, soja, aceite de hígado de bacalao, etc.
- Semillas como el sésamo, lino, semilla de chia, semillas de calabaza, cañamones, semillas de girasol.
- Frutos secos como nueces, almendras, cacahuetes, avellanas, etc.
Los ácidos grasos Omega-3 han demostrado múltiples efectos sobre la salud, tales como protección frente a enfermedades cardiovasculares y reducción de la inflamación.
Los estudios realizados en modelos animales han mostrado un efecto protector de los ácidos grasos omega-3 frente a la artritis inducida experimentalmente. La alimentación con aceite de pescado en ratones retrasó la aparición y redujo la incidencia y la gravedad de la artritis inducida.
Estudios clínicos, realizados en pacientes con Artritis Reumatoide, han demostrado que suplementos de Omega-3 disminuyen la rigidez matutina y el número de articulaciones sensibles e inflamadas y mejoran la función física. Por otro lado, la toma de ácidos grasos omega-3 se ha asociado a una buena respuesta al tratamiento y reducción del consumo de AINE. Estudios con suplementos de aceite de pescado, rico en Omega-3, han mostrado que modulan la respuesta inflamatoria autoinmune.
En conclusión, los ácidos grasos Omega-3 son ácidos grasos poliinsaturados que tienen un impacto significativo sobre la salud y la enfermedad. Pueden atenuar y modular la respuesta inflamatoria autoinmune y han demostrado que pueden disminuir la actividad de la Artritis Reumatoide.
Antes de tomar cualquier suplemento alimenticio ¡consulta con tu médico!