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25 enero, 2023 in-pacient.es

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que comprende la Colitis Ulcerosa y enfermedad de Crohn, es un trastorno inflamatorio crónico del sistema digestivo. Esta respuesta inflamatoria está medida por el sistema inmunitario en personas genéticamente predispuestas y expuestas a ciertos factores ambientales que llevan a desencadenar los síntomas de esta enfermedad..

Se considera que la dieta occidental es un factor de riesgo importante de la EII. Este tipo de dieta se caracteriza por el consumo de altas cantidades de proteínas animales, grasas saturadas y alimentos procesados con baja cantidad de vegetales, grasas no saturadas, fibras y frutas. Todo esto puede llevar a un ambiente que favorece la inflamación del intestino en individuos susceptibles, a través de la alteración del microbioma o flora intestinal y el deterioro de las funciones de barrera del epitelio intestinal.

Una nutrición adecuada es importante para prevenir este tipo de enfermedades, pero también es importante como parte del tratamiento en personas con EII activa, ya que éstas tienen mayor riesgo de deficiencias nutricionales.

Se sabe que la desnutrición puede aparecer tanto en personas con Colitis Ulcerosa, como con enfermedad de Crohn. Sin embargo, la pérdida de peso, desequilibrio de proteínas y la falta de nutrientes es mayor en aquellas personas con enfermedad de Crohn ya que esta enfermedad también puede afectar al intestino delgado, lugar donde se produce la absorción de nutrientes.

Un nuevo estudio analiza los hábitos alimentarios de pacientes con enfermedad de Crohn activa, en ausencia de pautas o guías nutricionales, en comparación con un grupo de personas sin esta enfermedad. Y, por otro lado, evalúa si la presencia de síntomas, por enfermedad activa, puede influir en los hábitos alimenticios de estas personas.

Es importante destacar que en este estudio los pacientes estaban con enfermedad de Cron activa y en tratamiento con terapia biológica.

Según el análisis de estos pacientes, las personas con Crohn activo tienden a consumir menos pescado, verduras (fibra) y productos lácteos y más carne roja. Esta elección probablemente representa un comportamiento voluntario con un intento en reducir la cantidad de fibra insoluble. Debemos tener en cuenta que las fibras dietéticas son digeridas por el microbioma y son las que ayudan al mantenimiento de la salud intestinal.

Por otro lado, una reducción de vegetales y fibras conduce inevitablemente a una reducción significativa de aporte de vitaminas antioxidantes como son, la vitamina A, vitamina C y vitamina E. Las vitaminas del grupo B (en particular B6 y B9) resultó significativamente disminuida y esto puede estar relacionado con menor presencia de alimentos de origen vegetal en la dieta.

Una ingesta reducida de minerales (calcio, fósforo, potasio y magnesio) puede tener diversos efectos negativos en las personas con EII.

En resumen, las personas con enfermedad de Crohn activa tienden a adoptar patrones nutricionales desequilibrados, probablemente como respuesta indirecta a sus síntomas. Una dieta desequilibrada contribuye a reducir el aporte de algunos nutrientes con efecto antioxidante, que previenen de la alteración de la flora intestinal y que producen efecto antiinflamatorio de la mucosa intestinal. A pesar de la dieta, la mayoría de las deficiencias nutricionales dependen del deterioro en la absorción intestinal causado por la enfermedad.

Por lo tanto, los pacientes con enfermedad de Crohn activa necesitan recibir planes nutricionales específicos para evitar las carencias y restablecer correctamente la ingesta de nutrientes antioxidantes, antiinflamatorios y antidisbióticos (que protejan a la flora intestinal). Estos planes representan un paso fundamental para el tratamiento y gestión de las personas con Crohn.

En estos planes debe haber un equilibrio cuidadoso en la proporción de proteínas animales y vegetales y, si se requiere, añadir complementos alimentarios o suplementos de hierro y/o aminoácidos, entre otros, ya que sus deficiencias parece que se deben a la mala absorción intestinal y son difíciles de corregir sólo con la dieta.

Rizzello F et al. Dietary Habits and Nutrient Deficiencies in a Cohort of European Crohn’s Disease Adult Patients. Int J Mol Sci. 2023 Jan 12;24(2):1494. doi: 10.3390/ijms24021494. 

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