Un curso de terapia de aceptación y compromiso (un tipo de intervención psicológica) mejora el estrés y otros índices de salud psicológica en pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), Crohn o Colitis Ulcerosa, según los resultados de un ensayo clínico. Estos datos enfatizan la necesidad de que la atención de estos pacientes vaya hacia la personalización del trato y que se cuente con el respaldo de un equipo multidisciplinar entre los que figure el gastroenterólogo y el psicólogo entre otras especialidades médicas.
En las últimas décadas, la investigación sobre qué factores influyen en el bienestar de la EII se está extendiendo más allá de la inmunología, la genética, el microbioma, el medioambiente y recientemente los aspectos psicológicos, que cada vez adquieren mayor importancia.
Junto con los síntomas físicos de la Colitis Ulcerosa y la enfermedad de Crohn, la ansiedad, la depresión y el estrés es a lo que se enfrentan muchos pacientes, incluso cuando están en remisión, aunque con mayor frecuencia se presentan durante los brotes de la enfermedad.
Los trastornos psicológicos se asocian a una EII más grave, mayor probabilidad de hospitalizaciones repetidas, mayor escala en el tratamiento y mayor probabilidad de sufrir cirugía. Por lo tanto, el estrés, la ansiedad y la depresión suponen una carga importante para los pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal.
Todo esto demuestra que existe una relación entre la EII y la discapacidad psicológica de tal forma que se considera esencial el tratamiento psicológico en este tipo de pacientes en la actualidad.
Existen varias terapias psicológicas disponibles para disminuir la carga psicológica de estas enfermedades, entre las que se incluyen: programas educativos, estrategias de manejo del estrés, terapia cognitivo-conductual, etc.
Se han presentado los resultados de un ensayo clínico, realizado en Irlanda, que evalúa la intervención dirigida a mejorar los trastornos psicológicos de las personas con EII mediante un curso de terapia de aceptación y compromiso de 8 sesiones semanales, de 90 minutos de duración, en grupos de 14-16 participantes.
La terapia de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés de “Acceptance and Commitment Therapy”) es una terapia cognitivo-conductual cuyo objetivo principal es alentar a los individuos a que adopten valores positivos de la vida y aceptar experiencias negativas, incluidos pensamientos, sentimientos, sensaciones que son consecuencias inevitables de la vida.
La terapia de aceptación y compromiso no intenta eliminar o modificar pensamientos o sentimientos negativos, sino que alienta a las personas a aceptar que existen, y al mismo tiempo, fomenta un compromiso para avanzar hacia unos valores u objetivos que han sido aceptados y adoptados por el individuo. Esto es desarrollar la capacidad de ser consciente y cambiar o persistir en el comportamiento de alcanzar unos valores.
Según los resultados de este estudio los participantes que cumplieron con este curso de terapia de aceptación y compromiso, alcanzaron una reducción del estrés del 39% a las 8 semanas y a casi a la mitad (45%) a las 20 semanas. Además se logró efectos positivos sobre el estrés percibido y la depresión. Por otro lado, pareció que este tipo de terapias podrían tener un impacto sobre la calidad de vida y el bienestar general de los pacientes. Por el contrario, no se encontraron efectos significativos de esta terapia en los niveles de ansiedad, aunque debemos tener en cuenta que los participantes del estudio no estuvieron seleccionados en función de la ansiedad preexistente.
Este estudio subraya que las alteraciones psicológicas siguen siendo aspectos importantes que acompañan a la Colitis Ulcerosa y a la enfermedad de Crohn y proporciona evidencia de que una intervención psicológica a corto plazo puede mejorar significativamente los trastornos psicológicos asociados a la EII.
En resumen, una intervención de 8 semanas de terapia de aceptación y compromiso en pacientes con EII mejora el estrés y otros indicadores de salud mental, enfatizando la necesidad de programas psicológicos como parte del tratamiento multidisciplinar de estos pacientes.
Investigaciones adicionales deberán evaluar la eficacia de estas terapias a largo plazo en este tipo de pacientes.