Un nuevo estudio revela relaciones clínicas y genéticas entre la enfermedad de Parkinson y la osteoporosis.
La osteoporosis es una enfermedad sistémica crónica que se relaciona con pérdida de la masa ósea y provoca un aumento de la fragilidad de los huesos y por lo tanto mayor riesgo de fracturas. Más de 200 millones de personas en todo el mundo padecen actualmente esta enfermedad y cada año ocurren aproximadamente 9 millones de fracturas debidas a la osteoporosis. Las caídas son un factor de riesgo importante para la fractura de cadera que representa la consecuencia más grave de la osteoporosis.
Por otro lado, la enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por temblor en reposo, inestabilidad postural y trastornos de la marcha que conllevan un aumento del riesgo de caídas que pueden provocar fracturas de cadera.
Por todo esto, cuando las personas con Parkinson presentan osteoporosis el riesgo de fractura, especialmente de cadera, se ve aumentado de forma considerable.
Existe evidencia que informa que las personas con Parkinson tienen mayor riesgo de una Densidad Mineral Ósea (DMO) reducida (osteopenia y osteoporosis en comparación con la población general de la misma edad.
Estudios previos han puesto de manifiesto una relación entre Parkinson y osteoporosis. Son varios los factores de riesgo para el desarrollo de osteoporosis en personas con Parkinson, tales como: Índice de Masa Corporal (IMC) bajo, desnutrición, disminución de la fuerza muscular, deficiencia de vitamina D, etc.
Un nuevo estudio nos confirma por primera vez que la enfermedad de Parkinson puede ser un factor independiente para predecir el riesgo de osteoporosis, ya que los pacientes con Parkinson tienen casi el doble de riesgo de osteoporosis que el grupo de control.
Los investigadores concluyen que existe relación entre Parkinson y osteoporosis y que el diagnóstico de enfermedad de Parkinson se puede utilizar como factor de riesgo independiente para la osteoporosis.
Los resultados de este nuevo estudio sugieren que se necesita más atención por parte de los profesionales sanitarios para control y gestión de la salud de los huesos en personas con Parkinson. Se necesita establecer evaluaciones periódicas de los huesos para realizar una atención integral e intervenciones apropiadas en aquellos casos en los que se necesite.
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