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8 enero, 2024 in-pacient.es

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo que afecta a las funciones motoras y cognitivas. Dado el creciente impacto de la enfermedad de Parkinson en la economía, los sistemas de salud y sobre los propios pacientes, existe la necesidad apremiante de facilitar estrategias que puedan usarse ampliamente en las personas con Parkinson. La evidencia actual en las enfermedades crónicas favorece la promoción de conductas de salud como medio para impactar positivamente sobre los resultados de salud.

A nivel individual, los comportamientos de salud se refieren a cualquier actividad que realice el paciente, como recibir tratamientos médicos adecuados, ajustar su estilo de vida, para mejorar su bienestar y sus creencias y percepciones relacionadas con su salud.

En la enfermedad de Parkinson los objetivos del tratamiento no farmacológico se centran en mejorar el funcionamiento en la vida cotidiana (marcha, caídas, actividades de la vida diaria, habla, mejoras del equilibrio y de la destreza, etc.). Por lo tanto, es recomendable la utilización de tratamientos de rehabilitación multidisciplinarios entre los que se incluyen la fisioterapia, la terapia ocupacional, tratamientos del habla, del lenguaje y psicología. Varias revisiones sistemáticas y meta-análisis publicados previamente han concluido que los tratamientos de rehabilitación, como la fisioterapia, tienen un impacto positivo significativo sobre los síntomas y la función motora como el equilibrio, la marcha, el riesgo de caídas y la congelación de la marcha. Sin embargo, son pocos los pacientes que acceden a los servicios de rehabilitación.

Sabemos que la actividad física continuada desempeña un papel importante en el tratamiento no farmacológico de las personas con Parkinson. Por lo tanto, realizar actividad física de forma constante y a largo plazo es un comportamiento de salud importante y está relacionado con el estilo de vida. Niveles más altos de actividad física se han asociado a mayor función y mejor calidad de vida en enfermedades crónicas y específicamente en la enfermedad de Parkinson.

El concepto de activación del paciente supone aspectos mentales sobre los comportamientos de salud que se basan en el conocimiento, las habilidades y la confianza de las personas en la gestión de su salud. Las personas con alto nivel de activación, en comparación con aquellas de nivel bajo de activación, tienen más probabilidades de adoptar comportamientos saludables y mantener su actividad física, por lo tanto, es más probable que experimenten mejores resultados de salud.

Un nuevo estudio nos proporciona información sobre la participación de personas con Parkinson en conductas de salud y se descubre que son pocos los pacientes que utilizan los tratamientos de rehabilitación, tales como: fisioterapia, terapia ocupacional, terapia del habla y el lenguaje, etc. Existen diferentes barreras que impiden el acceso individual a estos tratamientos, entre las que figuran la baja conciencia de los pacientes y de los médicos sobre los beneficios de los tratamientos de rehabilitación, la baja disponibilidad y la accesibilidad para algunas personas.

Según los resultados de este estudio la actividad física tiene mayor contribución a la calidad de vida relacionada con la salud en personas con Parkinson con más síntomas no motores en comparación con aquellos con menos síntomas no motores. A diferencia de los efectos de los síntomas motores, la presencia de síntomas no motores de la enfermedad, parece no limitar el potencial de la actividad física para mejorar la calidad de vida. Este hallazgo respalda la importancia de realizar actividad física incluso en pacientes con síntomas no motores avanzados.

Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que informa de una asociación entre la activación del paciente y la función de personas con Parkinson. Existe una asociación entre mayor activación del paciente con una reducción de los síntomas relacionados con la enfermedad y una mayor calidad de vida y mejor función.

En conclusión, este nuevo estudio nos muestra la importancia de los comportamientos de salud para mantener la función física y la calidad de vida relacionada con la salud entre las personas con Parkinson. Se sugiere que los responsables fomenten oportunidades de actividad física adaptadas a las personas con Parkinson y que se adopte una postura proactiva para mejorar la conciencia y el uso de los servicios de rehabilitación.

Duvdevani M et al. Association of health behaviors with function and health-related quality of life among patients with Parkinson’s disease. Isr J Health Policy Res. 2024 Jan 3;13(1):2. doi: 10.1186/s13584-023-00588-3. 

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