
Los resultados de un nuevo estudio nos llevan a reflexionar sobre el lugar en el que guardamos los medicamentos utilizados en el tratamiento de nuestra enfermedad reumática crónica y si lo hacemos correctamente.
La introducción de las Terapias Biológicas cambió drásticamente el tratamiento de los pacientes con enfermedades inflamatorias reumáticas crónicas, tales como la Artritis Reumatoide, la Espondilitis Anquilosante y la Artritis Psoriásica. Sin embargo, una alta proporción de pacientes no responden a estos tratamientos. Una de las posibles causas de la falta de respuesta puede ser por alteración de las propiedades del fármaco debido a un almacenamiento inadecuado en el domicilio del paciente.
Almacenar estos productos farmacéuticos a altas temperaturas durante un tiempo prolongado, la variación de la temperatura (congelación-descongelación), el movimiento excesivo o agitación, e incluso, la propia formulación del medicamento pueden llevar a una desnaturalización y la perdida de la actividad del fármaco.
La “Cadena de frío”, que es un término utilizado para describir las condiciones exactas de temperatura en las que algunos productos farmacéuticos deben mantenerse durante el proceso de almacenamiento, distribución y administración, es esencial para garantizar la calidad de los medicamentos. Sin embargo, la cadena de frío se interrumpe y también se cesa el control sanitario, en el momento en el que el fármaco se dispensa y pasa a manos del paciente.
Un estudio ha evaluado las condiciones de almacenamiento doméstico de los fármacos utilizados para el tratamiento de las enfermedades inflamatorias reumáticas crónicas, en relación a la temperatura recomendada por el fabricante.
Según los resultados de este estudio, los investigadores nos informan que la mayoría de los pacientes participantes de este estudio NO mantuvieron unas condiciones adecuadas de almacenamiento de los productos biológicos en el hogar, quizás por las características de los refrigeradores domésticos. En ocasiones, el mal funcionamiento del frigorífico o la ubicación del fármaco dentro de la nevera, ocasionan que el medicamento esté sometido a temperaturas inadecuadas. Esto es especialmente importante si esta exposición inadecuada se prolonga a lo largo del tiempo.
Un estudio previo (2) y realizado en España también evaluó la conservación en el domicilio de los dos medicamentos termolábiles (o que se deteriora a una temperatura más o menos elevada), como lo son Etanercept (Enbrel®) y Adalimumab (Humira®). Los resultados de este estudio español confirmaron que existe mayor riesgo de conservación inadecuada mantenida (más de 24h consecutivas) cuando la temperatura media del frigorífico está fuera del rango 2–8°C. Por otro lado, en este estudio, la antigüedad del frigorífico mayor a 5 años fue un factor de riesgo para no conservar el medicamento a la temperatura adecuada.
En conclusión, es necesario establecer procedimientos que garanticen las condiciones de almacenamiento domiciliario de los medicamentos termolábiles. Debemos facilitar información y asesoramiento al paciente en relación a la dispensación, almacenamiento y devolución para mejorar nuestra calidad asistencial.