El estreñimiento en la enfermedad de Parkinson es un síntoma muy frecuente y de gran importancia pero poco comentado e infravalorado en la consulta con el médico. Una revisión de la literatura científica resume el conocimiento actual sobre el estreñimiento en esta enfermedad.
El estreñimiento hace referencia a la apreciación que puede hacer cada individuo sobre su hábito intestinal. Las evacuaciones intestinales no siguen un patrón fijo de una persona a otra. Algunas personas pueden defecar una vez al día y otras 3 o 4 veces a la semana. La clave es conocer qué es lo normal para ti.
De forma general, se considera como estreñimiento cuando se evacua menos de tres veces a la semana. Sin embargo, este criterio no es suficiente por sí mismo, ya que muchos pacientes con estreñimiento refieren una frecuencia normal pero con otras molestias subjetivas, como un esfuerzo excesivo, heces muy duras o una sensación de evacuación incompleta.
Si sientes que tu ritmo de evacuación intestinal ha cambiado, por ejemplo, evacuabas una vez al día y ahora solo dos veces a la semana y con trabajo, es porque algo ha provocado que tus movimientos intestinales sean menos frecuentes.
Aunque los pacientes de Parkinson no son los únicos que padecen estreñimiento, si tienes esta enfermedad, es muy probable que los problemas que experimentas se deban a ella.
La aparición de estreñimiento en Parkinson puede deberse a síntomas de la propia enfermedad, el intestino trabaja con mayor lentitud, o bien puede deberse a efectos secundarios del propio tratamiento de Parkinson. Por otro lado, una disminución de la actividad física debido a otros síntomas de la enfermedad o bien cambios en la dieta, pueden ser factores que contribuyan a la aparición de estreñimiento.
La clave para el alivio del estreñimiento es la paciencia. Tómate tu tiempo para restaurar la función intestinal normal. Un entrenamiento intestinal puede tardar de 2 a 3 meses. A menudo no se obtiene un cambio en los primeros días ¡no te desanimes!.
Es tentador tratar de controlar la función intestinal con enemas o laxantes. Sin embargo, estos pueden dañar el revestimiento y la función del intestino. Debes evitarlos si es posible. Procura controlar tu ritmo intestinal con ejercicio y hábitos nutricionales y si necesitas más ayuda ¡Consulta con tu médico! él te recomendará lo más adecuado para ti.
Knudsen K et al. Constipation in parkinson’s disease: Subjective symptoms, objective markers, and new perspectives. Mov Disord. 2016 Nov 22. doi: 10.1002/mds.26866. [Epub ahead of print] http://ow.ly/I9kk306z00m