Un estudio proporciona evidencia sobre una relación inversa entre la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Crohn o Colitis Ulcerosa) y la enfermedad de Parkinson.
Las enfermedades inflamatorias del intestino (EII) afectan predominantemente el tracto gastrointestinal, pero también pueden estar asociadas con inflamación sistémica y manifestaciones extraintestinales.
El tratamiento de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal puede requerir agentes inmunosupresores, medicamentos biológicos y/o cirugía. Dado el papel potencial de la enfermedad gastrointestinal en el origen y evolución de la enfermedad de Parkinson, hay motivos para sospechar que tanto el Crohn como la Colitis Ulcerosa o sus tratamientos, pueden afectar al riesgo de la enfermedad de Parkinson.
Los investigadores de un estudio de reciente publicación se plantearon la hipótesis de que los pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal y sus tratamientos asociados como la cirugía o el uso de inmunosupresores tendrían un menor riesgo a desarrollar Parkinson que las personas sin Enfermedad Inflamatoria Intestinal.
Se analizan los datos de más de 89.000 pacientes recién diagnosticados de Parkinson y de más de 118.000 participantes del grupo control (sin esta enfermedad). Se identifican aquellos participantes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal y se evalúa la asociación entre el Parkinson y Enfermedad Inflamatoria Intestinal.
Según el análisis de los datos de los participantes de este estudio, se observa que la enfermedad de Parkinson en sus primeras fases, es decir, al inicio de la enfermedad, se asocia inversamente a la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Crohn o Colitis Ulcerosa). Por otro lado, los procedimientos quirúrgicos propios de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal y el uso de fármacos inmunosupresores se asociaron a menor riesgo de Parkinson lo que sugiere que el tratamiento agresivo de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal puede reducir el riesgo de Parkinson.
Finalmente, la disbiosis, o los «desequilibrios» en el microbioma intestinal, asociados a la Enfermedad Inflamatoria Intestinal o a sus tratamientos, también pueden reducir el riesgo de la enfermedad de Parkinson a través de mecanismos aún no definidos.
Estos hallazgos requieren de estudios adicionales ya pueden proporcionar información importante para los tratamientos modificadores de la enfermedad.