
En los últimos años, los tratamientos farmacológicos de la Artritis Reumatoide (AR) han experimentado un desarrollo revolucionario llevando a un mejor control de la inflamación y reducción de la destrucción de las articulaciones. Sin embargo, la mayoría de los pacientes describen todavía a la fatiga como un síntoma frecuente y uno de los más molestos.
La fatiga se debe a múltiples factores. Sabemos que es parcialmente dependiente de la inflamación, puede relacionarse con el dolor, la depresión y los trastornos del sueño. La discapacidad y los factores psicosociales también pueden contribuir. Los efectos que la fatiga tiene sobre una persona incluyen discapacidad, ansiedad, reducción de autoeficacia, sentimiento de impotencia y limitaciones en su vida social.
Se han publicado los resultados de un análisis secundario de un ensayo clínico multicéntrico sueco cuyo objetivo ha sido estudiar el efecto del ejercicio aeróbico y de resistencia de intensidad entre moderada y alta, mantenido durante 20 semanas, sobre la fatiga y los síntomas de ansiedad y depresión en adultos mayores con Artritis Reumatoide.
Los participantes de este estudio estaban en período de remisión o tenían una actividad baja de la Artritis Reumatoide, aunque presentaban niveles de fatiga clínicamente relevantes. El ejercicio no afectó a la actividad de la enfermedad ni a los marcadores inflamatorios, pero hubo una reducción de la fatiga física y mental clínicamente relevante después de la intervención, lo que sugiere que debe evaluarse la posibilidad de tratamientos no farmacológicos contra la fatiga en adultos mayores con AR.
Cuando se redujo el grado de ejercicio después de las 20 semanas, la mejoría en la fatiga y los síntomas de depresión desaparecieron junto con la mejoría del estado físico, solo la resistencia se mantuvo hasta la semana 52. Este resultado identifica un vínculo entre el mantenimiento del ejercicio de intensidad moderada a alta con apoyo a los pacientes y su éxito en la mejora de la fatiga y la depresión, determinantes importantes de la calidad de vida de las personas con AR.
Los investigadores concluyen que el ejercicio de intensidad moderada a alta centrada en la persona disminuyó la fatiga y los síntomas de la depresión en adultos mayores con AR, que fueron acompañadas por cambios metabólicos (cambios positivos sobre la urea, lípidos o grasas, los azúcares y ácidos biliares).
Los resultados de este estudio sugieren firmemente que el ejercicio de intensidad moderada a alta debe implementarse en la atención estándar en adultos mayores con Artritis Reumatoide. Para mantener los efectos beneficiosos, se necesita que este ejercicio se realice de forma mantenida a lo largo del tiempo.