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25 mayo, 2020 in-pacient.es

Una revisión narrativa nos expone la  evidencia científica disponible a día de hoy acerca de los efectos beneficiosos del ejercicio físico aeróbico sobre la función motora y el control ejecutivo de los pacientes con Parkinson. Y, por otro lado, que una nutrición adecuada puede ayudar a mejorar los agentes neuroprotectores que contrarrestan la degeneración neuronal de estos pacientes.

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la presencia de síntomas motores y no motores que impactan directamente sobre la calidad de vida de estos pacientes.Más allá  de los tratamientos farmacológicos y los no farmacológicos como por ejemplo el entrenamiento cognitivo, la terapia ocupacional, etc., existe la necesidad urgente de  fomentar un estilo de vida saludable entre los pacientes con Parkinson y esto consiste en la recomendación de hábitos alimenticios y actividad física que contrarresten la disfunción motora y mejore la salud cerebral.

El ejercicio aeróbico es aquella actividad física que utiliza grandes grupos musculares, como por ejemplo andar, senderismo, marcha nórdica, bailar, ciclismo, nadar, correr, etc. Este tipo de ejercicios ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares (reduce las grasas en la sangre, el colesterol, reduce o mejora la diabetes y la obesidad) y además mejora las funciones ejecutivas reduciendo el estrés psicosocial y los efectos negativos de la depresión. Además promueve la salud cerebral reduciendo entre otros la inflamación.

Hasta la fecha, algunos estudios nos han informado sobre los efectos del ejercicio aeróbico sobre las habilidades cognitivas y motoras de los pacientes con Parkinson. Participar en programas de actividad física para personas con Parkinson ha tenido efectos beneficiosos sobre la autonomía en las actividades de la vida diaria, en la mejora de los resultados de las pruebas motoras y sobre la independencia funcional.

Por otro lado, en los últimos años se ha ido prestando mayor atención a la dieta de estos pacientes. Diferentes estudios han evaluado el consumo de alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes y suplementos alimenticios como medida preventiva y tratamiento de algunas afecciones neurológicas como la enfermedad de Parkinson.

En particular, cumplir con una dieta mediterránea se asocia con menor probabilidad de desarrollar Parkinson. Una buena nutrición proporcionada por una dieta mediterránea es una herramienta poderosa para desacelerar el daño neurológico relacionado con la edad y con las moléculas inflamatorias. De hecho, la dieta mediterránea se caracteriza por consumo constante de “grasas buenas”, vitaminas, polifenoles, fitoesteroles y carotenoides, que proporcionan una mezcla equilibrada de nutrientes con efectos antioxidantes,  antiinflamatorios y prebióticos, dado que esta dieta es rica en verduras y frutas frescas, nueces y otros frutos secos, semillas, pescado y aceite de oliva.

En conclusión, el ejercicio aeróbico y una dieta equilibrada representan actualmente estrategias complementarias al tratamiento farmacológico para contrarrestar los síntomas motores y no motores de los pacientes con Parkinson. Este estilo de vida junto con entrenamientos de estimulación cognitiva (tareas de papel y lápiz u ordenador) pueden usarse de manera rutinaria en la rehabilitación de estos pacientes.

 

 

Cammisuli DM et al. Aerobic Exercise and Healthy Nutrition as Neuroprotective Agents for Brain Health in Patients with Parkinson’s Disease: A Critical Review of the Literature. Antioxidants (Basel). 2020;9(5):E380. Published 2020 May 5. doi:10.3390/antiox9050380

 

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