La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una enfermedad multifactorial crónica, inmunomediada del tracto gastrointestinal que engloba a la enfermedad de Crohn y a la Colitis Ulcerosa. Se sabe que el origen de la EII es una interacción de varios factores entre los que figuran: la genética, los factores ambientales (dieta y estrés) y la composición del microbioma intestinal.
Existe un interés creciente sobre patrones nutricionales específicos que potencialmente podrían modular el curso de la EII, como los diferentes tipos de dietas: dieta paleolítica, dieta mediterránea, dieta de oligosacáridos, dieta sin gluten, dieta antiinflamatoria etc.
La dieta mediterránea es un patrón dietético tradicional que se originó en las regiones de olivos de la cuenca mediterránea. Se define por su alto consumo en frutas y verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva, cereales sin procesar, pescados y mariscos, con un consumo moderado de queso añejo y vino tinto y baja ingesta de carne y productos lácteos.
En los últimos tiempos se está investigando y utilizando cada vez más la dieta mediterránea para prevenir y controlar las enfermedades crónicas no transmisibles. El aceite de oliva, especialmente el aceite de oliva virgen extra (AOVE), es uno de los principales elementos de la dieta mediterránea dado su alto contenido en compuestos bioactivos.
Se han publicado los resultados de una revisión exhaustiva que analiza la investigación a día de hoy sobre los efectos del aceite de oliva y sus compuestos sobre la EII (Crohn o Colitis Ulcerosa).
El AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra) se produce mediante el prensado en frio de aceituna, con este procedimiento se conservan los compuestos bioactivos con efectos beneficiosos para la salud, los MUFA o ácidos grasos monoinsaturados y el HT o hidroxitirosol. El HT tiene una de las mayores capacidades antioxidantes de los compuestos naturales y ha demostrado efectos antiaterogénico (evita la formación de placas de ateroma de la arteriosclerosis), anticancerígeno, antidiabético y neuroprotector.
La evidencia actual sobre las propiedades antiinflamatorias de los polifenoles del aceite de oliva sugiere un beneficio terapéutico potencial para enfermedades inflamatorias crónicas como la EII.
Numerosos estudios in vitro y en animales proporcionan evidencia sólida de los mecanismos por los que el aceite de oliva virgen extra y sus componentes bioactivos ejercen efectos antioxidantes, antiinflamatorios, inmunomoduladores y antitumorales. Los escasos estudios clínicos realizados en pacientes con EII muestran resultados prometedores con excelentes perfiles de adherencia o cumplimiento y seguridad del paciente.
Toda la evidencia acumulada establece que la dieta mediterránea, específicamente el aceite de oliva virgen extra, es una excelente intervención dietética que puede complementar los tratamientos médicos de la EII y ayudar a los pacientes a controlar su enfermedad.
Se necesitan más estudios con un gran número de pacientes para describir el nivel de eficacia del aceite de oliva para modular el curso de la EII.
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