
Las Enfermedades Inflamatorias del Intestino (EII), que incluye la enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa, son enfermedades que producen inflamación crónica en el tracto digestivo y que cursan con brotes o recaídas y períodos de remisión o “silencio” de la enfermedad. Hasta ahora el origen es desconocido, probablemente es el resultado de una combinación de interacciones entre factores ambientales, genéticos, microbiológicos e inmunológicos, que llevan al desequilibrio del sistema inmunitario, o sistema de defensa de nuestro organismo, con un predominio de procesos inflamatorios sobre los antiinflamatorios.
Sabemos que el perfil, tanto cualitativo como cuantitativo, del microbioma intestinal, también llamado mirobiota o flora intestinal, es diferente en personas con EII en comparación con aquellas sin esta enfermedad.
Se han identificado entre 1.000 y 5.000 especies diferentes de microorganismos, principalmente bacterias (96%), pero también virus y hongos que constituyen la flora intestinal. La composición del microbioma intestinal es variable y depende de factores genéticos, dieta o tratamientos.
El cambio o alteración de la composición del microbioma intestinal es uno de los factores más importantes que regulan el sistema inmunológico intestinal y puede influir tanto en el desarrollo como en el curso de la EII. Por lo tanto, restaurar la composición de la flora intestinal podría convertirse en otro tipo de tratamiento para la EII.
Una publicación reciente nos expone las diferencias y evidencia científica acumulada hasta la fecha sobre el uso de probióticos, prebióticos y simbióticos en la EII.
PROBIÓTICOS:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a los probióticos como microorganismos vivos que, cuando se administran en dosis adecuadas, producen un efecto beneficioso sobre la salud del huésped. Los mecanismos de acción y los efectos de los probióticos dependen de la cepa y de la dosis.
Se sabe que los pacientes con EII suelen utilizar probióticos como tratamiento complementario, esto se debe a la creencia de que los probióticos son seguros y tienen efecto beneficioso tanto en períodos de brote como en remisión.
Desde 1997 se han realizado investigaciones sobre el uso de probióticos como tratamiento de la EII. Sin embargo, y a pesar del alto número de informes, las conclusiones son limitadas dado que los estudios se han realizado con un número pequeño de pacientes, y en los que faltaba una estandarización de los métodos de investigación. Por otro lado, son pocos los estudios que evalúen mediante una endoscopia el efecto antiinflamatorio de los probióticos sobre la mucosa intestinal en pacientes con EII.
Por lo tanto, en el tratamiento de la EII con probióticos sólo deberán usarse cepas probióticas específicas y con efectos beneficiosos documentados sobre el cuso de la enfermedad inflamatoria leve o moderada.
De acuerdo con las recomendaciones de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN) puede considerarse el uso de ciertos probióticos (VSL # 3, E. coli Nissle 1917) en el tratamiento que induce la remisión en pacientes con Colitis Ulcerosa leve o moderada. Los probióticos no deben usarse en la Colitis Ulcerosa grave. El uso de probióticos como terapia alternativa puede ser particularmente útil en el tratamiento de pacientes con intolerancia al 5-ASA (mesalazina).
Actualmente, no disponemos de evidencia sobre los beneficios del uso de probióticos para inducir o mantener la remisión en pacientes con enfermedad de Crohn. Teniendo en cuenta que hasta ahora no se han encontrado beneficios estadísticamente significativos del uso de probióticos para inducir o mantener la remisión en comparación con la terapia estándar, los probióticos no deben usarse en el tratamiento de pacientes adultos o pediátricos con enfermedad de Crohn. En este aspecto son contundentes las guías actuales de tratamiento tanto de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo(ESPEN), la Organización Europea de Crohn y Colitis(ECCO) y la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN).
PREBIÓTICOS
Los prebióticos son hidratos de carbono fermentables con una amplia variedad de estructuras químicas que se administran para obtener beneficios para la salud locales o sistémicos. Es decir, son componentes no digeribles de la dieta que impactan de forma beneficiosa en el individuo ya que estimulan selectivamente el crecimiento y/o la actividad de un número de bacterias del tracto intestinal.
Los datos sobre el uso de prebióticos en pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) son limitados. Parece que pueden ser útiles especialmente para pacientes con baja actividad clínica de la enfermedad o para mantener la remisión.
SIMBIÓTICOS
Los simbióticos son productos que contienen tanto probióticos como prebióticos. El término simbiótico se refiere a sinergia o cooperación, por lo que debe reservarse solo para aquellos productos en los que el compuesto prebiótico favorece selectivamente al organismo probiótico. Por lo tanto, el uso de simbiótico debe contribuir a una implantación más eficaz de un probiótico en el colon y promover el crecimiento de cepas probióticas.
La literatura existente respecto al uso de simbióticos en la EII es escasa.
Actualmente, no disponemos de evidencia sobre si el uso de prebióticos o simbióticos pueda modificar de manera beneficiosa el curso de la EII. El valor de los estudios realizados hasta ahora es limitado (un número reducido de pacientes) y sus resultados son difíciles de comparar (corta duración, altas tasas de abandono, diferencias metodológicas). También hay pocos datos sobre la influencia de los prebióticos y simbióticos en el curso de la EII en los niños. Por lo tanto, no se recomienda el uso de prebióticos y / o simbióticos para inducir y mantener la remisión de la EII tanto en adultos como en niños
TRASPLANTE DE MICROBIOMA FECAL EN LA EII
El trasplante de microbiota fecal (FMT) consiste en introducir heces de un donante sano y bien probado, en el tracto gastrointestinal de una persona con una enfermedad intestinal crónica específica para restaurar el microbioma intestinal normal y aliviar los síntomas del paciente. Se ha demostrado que en pacientes con EII tratados con este tipo de tratamientos evolucionaron bien y se notó un aumento de la diversidad de la microbiota del colon.
El trasplante de microbioma fecal muestra cierta eficacia para inducir la remisión en pacientes con Colitis Ulcerosa, pero el efecto a largo plazo y su seguridad no se ha evaluado de forma concluyente. Esto indica que se necesitan más investigaciones para evaluar esta técnica como parte del tratamiento de la EII.
En resumen, la microbioma intestinal es un mundo muy diverso y complejo. Los trastornos de su composición tanto cualitativos, como cuantitativos pueden contribuir al desarrollo de la EII.
Sin embargo, los informes existentes de posibles beneficios terapéuticos de la modificación controlada del microbioma intestinal en el tratamiento de la EII requieren más estudios bien diseñados que involucren a gran número de pacientes para aclarar si el uso de probióticos, prebióticos, simbióticos o trasplante de microbioma fecal pueden ser beneficiosos, modificar el curso de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal y ofrecerse como una de las opciones terapéuticas para estas enfermedades.