
Un grupo de investigadores ha llevado a cabo un estudio con objeto de cuantificar el efecto de la actividad física sobre el volumen neuronal de ciertas partes del cerebro en personas con Esclerosis Múltiple. Los resultados se recogen en una publicación reciente de la revista Journal of Neurology.
Estudios anteriores ya habían investigado la relación entre el nivel de actividad física y las estructuras cerebrales subcorticales en los ancianos, encontrando que niveles más altos de actividad física se asocian con una mejor actividad neuronal. Sin embargo, este fenómeno todavía ha sido apenas objeto de estudio en personas con Esclerosis Múltiple. Algún grupo de investigadores ya había evidenciado que las personas con Esclerosis Múltiple y mayores niveles de actividad física y capacidad cardiorrespiratoria, mantenían mejor conservados los volúmenes de ciertas áreas neuronales del cerebro como el hipocampo, tálamo, caudado, putamen y pálido. Por contra, no se han objetivado diferencias en el volumen cerebral global entre personas con EM participantes en un programa de entrenamiento de 24 semanas y un grupo de control. Desafortunadamente, varios de los estudios que investigaron la relación entre las mediciones cerebrales y la actividad física en personas con Esclerosis Múltiple no valoraron la función cognitiva cognición.
El estudio publicado se realizó sobre 153 personas con EM a las que se realizaron exploraciones neurológicas completas además de resonancia magnética. Los participantes también completaron cuestionarios que evaluaban la frecuencia de ejercicio extenuante (por ejemplo, correr), moderado (por ejemplo, caminar rápido) y suave (por ejemplo, pasear) durante períodos de más de 15 minutos por semana.
Las personas que realizaban actividad regular mantuvieron el volumen de tejido en una región del cerebro llamada «hipocampo», que se asocia con el aprendizaje y la consolidación de los recuerdos. Por el contrario, aquellas personas que no practicaban ejercicio regularmente tendían a tener volúmenes de hipocampo más bajos.
Este estudio se suma al creciente cuerpo de evidencia de que el ejercicio tiene muchos beneficios para las personas con EM. Una de las fortalezas y aspecto quizá más relevante del estudio es que demuestra el beneficio de incorporar la actividad física a la rutina diaria, y no tanto la participación en programas específicos de ejercicio que pueden no estar al alcance de todas las personas. Las actividades físicas y el ejercicio son opciones para todas las personas con EM, independientemente del nivel de discapacidad.