El objetivo final de la atención médica es mejorar el disfrute de la vida de los pacientes, algo parecido a la felicidad. Un estudio examina los determinantes de la felicidad y la calidad de vida de los pacientes con Artritis Reumatoide.
El objetivo del tratamiento actual es alcanzar la remisión o al menos una baja actividad de la enfermedad y debe alcanzarse lo antes posible. Este objetivo se define y mide por número de articulaciones sensibles e inflamadas, los resultados de los análisis, y la impresión global del paciente y del médico sobre la actividad de la enfermedad. La incorporación de la perspectiva de los pacientes ha sido apoyada por organizaciones internacionales y grupos profesionales. A pesar de todo, una considerable proporción de pacientes con Artritis Reumatoide que están en remisión clínica aun describen un alto impacto de la enfermedad y una calidad de vida reducida.
El concepto de bienestar general, equivalente a la felicidad, emerge como un objetivo del tratamiento. Todos los profesionales de la salud conocen a pacientes que llevan una vida razonablemente feliz y plena a pesar de una enfermedad agresiva, mientras otros pacientes parecen sucumbir al diagnóstico.
Existen diferentes aspectos de la vida para alcanzar la felicidad, tales como: la satisfacción con la vida, las relaciones interpersonales, el crecimiento personal y la apreciación de la naturaleza, etc, con un predominio global de las emociones positivas sobre las negativas.
La calidad de vida se centra más en el funcionamiento físico y en aspectos mentales. La felicidad es, por tanto, un concepto más amplio que la calidad de vida, ya que va más allá de la capacidad de hacer las cosas e incorpora la satisfacción de hacerlas, es decir, el disfrute de la vida como un todo. Por otro lado, la personalidad se reconoce como un factor clave en la predicción de la felicidad.
Aunque los niveles de felicidad pueden verse influenciados negativamente por la experiencia de vivir con una enfermedad, especialmente si tiene un curso crónico y causa un marcado deterioro en el funcionamiento diario, varios estudios en este área también han demostrado que la felicidad puede tener un impacto positivo en la salud física y la longevidad. Esto se ha atribuido principalmente a su efecto sobre la percepción del impacto de la enfermedad.
En general, los resultados de este estudio muestran que la felicidad está relacionada con la “personalidad positiva” y en menor medida, con la percepción de impacto de la enfermedad.
El impacto de la enfermedad se relacionó con la actividad de la enfermedad y se mitigó por una personalidad positiva. Según estos hallazgos la felicidad mitiga y media la asociación entre el impacto de la enfermedad y la calidad de vida. El impacto de la enfermedad tiene mayor relación con la calidad de vida que con la felicidad, lo que respalda aún más que son dos cosas diferentes.
En la literatura está bien descrita la relación entre los rasgos de personalidad y la felicidad. Los resultados de este estudio ponen de relieve que esta asociación persiste incluso en presencia de una enfermedad gravemente e impactante como la Artritis Reumatoide.
Las estrategias de tratamiento centradas únicamente en el control de la actividad de la enfermedad pueden tener un impacto limitado sobre la calidad de vida y un efecto menor sobre la felicidad. La personalidad de cada individuo es un punto potencial para trabajar y minimizar los efectos de la enfermedad en la vida de estos pacientes. Parece ser tan importante como el control de la enfermedad en sí.
En el contexto de la Artritis Reumatoide, el control adecuado del dolor y las intervenciones no farmacológicas como la educación, asesoramiento y apoyo al paciente mediante una terapia ocupacional merecen consideración adicional. El movimiento de la psicología positiva, incluidas las terapias cognitivo-conductuales para aumentar los factores de resiliencia y aceptación, la atención plena, el afecto positivo y la felicidad pueden ser de vital importancia para la salud y el disfrute global de la vida.
La gestión completa de la Artritis Reumatoide no se queda sólo en alcanzar la remisión, también se debe controlar el impacto de la enfermedad sobre la calidad de vida del paciente.