La Artritis Reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que se caracteriza por una respuesta inflamatoria, principalmente a nivel de las articulaciones, pero que también puede afectar a otros órganos. Esta afección puede traer consecuencias perjudiciales tanto a nivel físico como psicológico.
Además, la naturaleza debilitante de los síntomas de la Artritis Reumatoide puede ayudar a aumentar la discapacidad física y el riesgo de trastornos emocionales.
La ansiedad y la depresión han sido reconocidas como afecciones psiquiátricas comunes entre las personas con Artritis Reumatoide y éstas se ven aumentadas por falta percibida de apoyo social, mayor nivel de la actividad, mayor deterioro físico y el tipo de tratamiento recibido.
El impacto de la Artritis Reumatoide en la vida de una persona puede identificarse por la presencia de ansiedad y depresión asociada a esta enfermedad y se relaciona con mayor nivel de dolor, inflamación, disminución de la adherencia al tratamiento (o falta de cumplimiento correcto con el tratamiento establecido), disminución de la calidad de vida y menor probabilidad de lograr la remisión de la enfermedad.
Los tratamientos actuales controlan de forma eficaz la inflamación y previenen el daño articular. Sin embargo, a pesar de la disminución significativa de la gravedad de la Artritis Reumatoide y de las enfermedades asociadas a ella, siguen aumentando los problemas de salud mental en estas personas creando una paradoja que merece atención.
Se han publicado los resultados de un nuevo meta-análisis cuyo objetivo es proporcionar una estimación global en relación a la prevalencia de ansiedad y depresión en personas con Artritis Reumatoide.
Según los resultados de este nuevo estudio, las personas con Artritis Reumatoide pueden presentar hasta 9 veces más probabilidades de cumplir criterios de diagnóstico de ansiedad a lo largo de su vida. Por lo tanto es imperativo que los protocolos de detección de trastornos relacionados con la ansiedad se incorporen en la atención médica y tratamiento de estos pacientes.
De igual forma, los hallazgos de este nuevo meta-análisis ilustran la importancia de incorporar medidas de detección del trastorno depresivo en la atención y la necesidad de un apoyo psicológico temprano para mejorar el bienestar general.
Vivir con Artritis Reumatoide implica una serie de ajustes a la vida con enfermedades crónicas, dificultades emocionales, incertidumbre, discapacidad y la intensidad variable de los síntomas físicos en todo el cuerpo, lo que puede tener un alto impacto negativo sobre la salud mental de estas personas.
En resumen, este nuevo meta-análisis nos muestra que trastornos de ansiedad y depresión son frecuentes en las personas con Artritis Reumatoide, a pesar de las mejoras en el tratamiento con nuevos fármacos. Esto respalda que se debería incorporar la detección sistemática de estos trastornos psicológicos, así como el seguimiento continuado, como parte del tratamiento de las personas con Artritis Reumatoide.
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