Los hábitos de vida saludable tienen repercusión sobre las consecuencias de la Esclerosis Múltiple.
Con los estudios publicados hasta la fecha parece ya claro que casi cualquier tipo de actividad física regular impacta positivamente sobre la evolución de la enfermedad, la discapacidad y algunos síntomas clave como la fatiga.
El congreso de París ha servido como plataforma de comunicación de nuevas evidencias sobre los beneficios de caminar, stretching, Pilates y entrenamiento de resistencia. Actividades sin coste que pueden realizarse por iniciativa del propio paciente como caminar durante 6 minutos dos veces al día o 30 minutos 3 veces por semana pueden ser suficientes para mejorar síntomas como la fatiga y la calidad de vida
En lo que respecta la pérdida de peso, dos estudios piloto o preliminares han coincidido en concluir que tiene efectos positivos sobre algunos de los síntomas más relevantes para el paciente con Esclerosis Múltiple, como son la fatiga y las alteraciones del sueño.
Con todos estos antecedentes, no resulta extraña la constatación de que los indicadores generales de salud que dependen del estilo de vida tales como el índice de masa corporal, los niveles de colesterol o las horas de descanso y de sueño, tengan un impacto considerable sobre la discapacidad y la evolución de la EM.