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15 mayo, 2024 in-pacient.es

La urolitiasis o comúnmente llamada “piedras en los riñones”, es una afección frecuente que implica la aparición de cálculos o piedras tanto en los riñones, los uréteres (conducto por donde desciende la orina desde el riñón a la vejiga), la vejiga o la uretra (conducto por el que se expulsa la orina desde la vejiga al exterior).

Los síntomas de la litiasis renal depende de la ubicación y el tamaño de los cálculos o piedras y van desde el dolor abdominal, sangre en la orina, infección urinaria y una amplia gama de complicaciones que en ocasiones se convierten en graves y como tales, plantean una amenaza para la calidad de vida de los pacientes, lo que requiere una intervención rápida y eficaz.

Investigaciones previas han revelado un posible vínculo entre la aparición de urolitiasis y la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) que engloba la enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa.

Sabemos que los pacientes con EII y urolitiasis tienen mayor riesgo de desarrollar infecciones del tracto urinario, insuficiencia o fallo renal y otras complicaciones graves, en comparación con las personas que tienen urolitiasis sola.

Sin embargo, la mayoría de los estudios que exploran el vínculo entre la EII y la urolitiasis se han realizado en grupos de pacientes relativamente pequeños. Por lo tanto, es necesario investigar más el papel de la EII en el desarrollo de cálculos renales.

Se ha publicado un nuevo estudio que ha contado con la información de un gran grupo de pacientes y cuyos resultados sugieren que los factores genéticos asociados a la EII predicen mayor riesgo de urolitiasis. El análisis según el subtipo de la EII  ha identificado una relación causal significativa entre la enfermedad de Crohn y la urolitiasis. Aunque también puede tener una relación causal, en el caso de la Colitis Ulcerosa los resultados no fueron estadísticamente significativos.

Los mecanismos específicos del aumento del riesgo de urolitiasis en personas con EII aún no están claros. Sin embargo, la mayoría de investigadores creen que pueden estar asociados por estos cuatro aspectos:

  • El estado inflamatorio crónico de la EII puede provocar cambios que promuevan la creación de cálculos.
  • La inflamación intestinal relacionada con la EII puede alterar la barrera intestinal lo que provoca cambios que pueden alterar el pH de la orina y la concentración de sustancias que están involucradas en la formación de cálculos creándose así un ambiente favorable a su formación.
  • Sabemos que las personas con EII tienen una disbiosis o alteración en la composición del microbioma intestinal. Esto puede promover la formación de cálculos renales.
  • El tratamiento de la EII con diuréticos y corticoides puede predisponer aún más a estos pacientes a la formación de cálculos. Además, la cirugía de colon, más específicamente la colectomía en personas con Colitis Ulcerosa, puede provocar cambios en la composición de la orina y favorecer la formación de cálculos.

Es de vital importancia realizar un seguimiento y control renal desde las primeras etapas de la EII para detectar posible formación de cálculos renales. Debemos estar atentos a síntomas urinarios y presencia de sangre en la orina y/o el dolor abdominal que pueda indicar aparición de piedras en el riñón. Por otra parte, el análisis de la orina como el pH, los niveles de calcio y oxalato, pueden ayudar a identificar a las personas con riesgo y permitir una intervención temprana.

Es muy importante que los pacientes conozcan  la relación entre EII y el riesgo de urolitiasis. Es necesaria una formación al paciente sobre modificaciones de estilo de vida, como una hidratación adecuada (beber agua), una dieta equilibrada y evitar aquellos alimentos que se saben facilitan la formación de cálculos renales.

La colaboración entre los diferentes especialistas implicados  (gastroenterólogos, nefrólogos, urólogos, etc.) es fundamental para una atención integral al paciente de EII.

En resumen, este nuevo estudio identifica un vínculo causal consistente y positivo entre la EII y la urolitiasis. Una identificación temprana y seguimiento adecuado acompañado de formación/educación al paciente con medidas preventivas y coordinación entre los profesionales implicados permite un enfoque de tratamiento que optimiza los resultados de salud en estos pacientes.

Fu W et al.  Risk relationship between inflammatory bowel disease and urolithiasis: A two-sample Mendelian randomization study. PLoS One. 2024 Apr 9;19(4):e0301545. doi: 10.1371/journal.pone.0301545.

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